Moscú, 23 de enero, RIA Novosti. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) frustró la actividad que desarrollaba en Rusia un grupo de espías británicos, con pasaportes diplomáticos, que mantenían contactos con las organizaciones pro derechos humanos.

La fase final de la operación, llevada a cabo este invierno, exhibió la cadena de TV “Rossia” en el espacio “Enviado especial”, de Arkadi Mamontov.

“A finales del año pasado los agentes de los servicios secretos consiguieron detectar un grupo de espías británicos que tenían como tapadera la embajada”, comunicaron los autores del espacio.

Según sus datos, la operación realizada era única en su género: el servicio de contraespionaje descubrió los medios técnicos inusuales, utilizados por primera vez en la historia de los servicios secretos.

“Pero lo principal es que uno de los diplomáticos británicos mantenía contactos con algunas organizaciones no gubernamentales rusas”, destacaron los autores del documental.

En el momento actual en el territorio ruso funcionan miles de ONG, pero solo 92 están inscritas en el registro del Ministerio de Justicia. La mayoría de las organizaciones fue creada y desarrolla su actividad al amparo de las estructuras oficiales y no gubernamentales de EE UU y de sus aliados de la OTAN, dijo la portavoz del FSB, Diana Shemiakina.

Despertaron interés en los servicios secretos rusos cuatro los llamados diplomáticos británicos. Uno de ellos es secretario de archivo de la embajada, Christopher Pirt, de 30 años.

Los agentes de seguridad rusos lo filmaron en otoño de 2005 cerca de un escondrijo en forma de piedra en un parque en las afueras de Moscú. “Cuando nuestros especialistas examinaron la piedra, se aclaró que contiene un dispositivo electrónico que el diplomático y el individuo por él reclutado utilizaban para intercambiar información”, reveló a los periodistas de la cadena un agente del FSB.